Los Besos que me siguen ♥

10 de marzo de 2009

Sentada en aquel auto, camino a un lugar lejano, miraba por la ventana, y reflexionaba. El tiempo pasaba a más velocidad que los 160 km que alcanzaban aquellas ruedas, y ella pensaba que tenía demasiadas cosas que hacer aún, las fichas negras del tablón de ajedrez no encajaban en su vida, sólo los ases de la mejor baraja del mundo. Al menos así se sentía mientras veía atardecer por el cristal sucio y pensaba, en voz baja, que en aquellos momentos sabía lo que era querer; pese a estar sola. Su vida había dado un giro brutal desde hacía unos meses y todavía no había tenido tiempo de asimilarlo todo. Al contrario, había negado la evidencia, y se había propuesto vivir la vida tal y como le viniera, enfrentándose a ella de cara, rechazando los comodines, que no le servían de nada, y aferrándose a dos manos al rey de reyes. Todo lo demás, en cualquier caso, ahora le daba igual. En aquellos momentos sabía lo que era querer. Y afuera ya había caído la noche.

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